Núm. 107: octubre 2019

Raúl Bellés Presidente del sector de Oftalmología de Fenin

“En oftalmología, somos un país de vanguardia”

Como presidente del sector de Oftalmología de Fenin, ¿qué destacaría de este sector, dentro del ámbito global de la Tecnología Sanitaria?

El impacto del sector de Oftalmología dentro del resto de sectores a los que representa Fenin es muy relevante. Además, las empresas de oftalmología de Fenin ponemos a disposición de profesionales y pacientes tecnología muy avanzada e innovadora en diagnóstico, exploración, tratamiento y cirugía. Se trata de un grupo muy dinámico con permanente relación con las sociedades médicas, una colaboración que nos ha reportado sesiones de trabajo muy interesantes en nuestros retos comunes.

¿Cuál ha sido la facturación del sector en España y cómo ha sido su evolución económica en los últimos años?

Este sector está formado por 5 empresas que representan el 70% de la facturación global del sector en el ámbito oftalmológico. En el ejercicio 2018 se facturaron 149 millones de euros, lo que supone un leve ascenso del mercado del 1,8% respecto a 2017.  En cuanto a su evolución económica en los últimos años, ha sido positiva, con un crecimiento de entre el 2 y 3% que, si bien no es muy elevado, sí revela la estabilización del sector. Cabe destacar el notable número de cirugías que se realizan al año en España, alcanzando las 700.000 intervenciones entre la sanidad pública y la privada. Las operaciones de catarata superan las 500.000, mientras que las cirugías refractivas que se realizan en nuestro país anualmente son aproximadamente 100.000.

“Las empresas de oftalmología de Fenin ponemos a disposición de profesionales y pacientes tecnología muy avanzada e innovadora en diagnóstico, exploración, tratamiento
y cirugía.”

¿Cuáles son los principales proyectos que está desarrollando el sector en estos momentos?

Uno de los proyectos para nosotros más destacados es la implantación del Código Ético de Fenin en nuestras compañías, que hemos compartido con las sociedades médicas y con el que el sector muestra su compromiso con las más altas cotas éticas en su actividad, estableciendo nuevas garantías de independencia y transparencia en las relaciones con los profesionales y las instituciones sanitarias. También me gustaría resaltar los estudios de alto valor que realiza este sector: un estudio de mercado interno con periodicidad cuatrimestral de implantes que incluye lentes intraoculares y viscoelásticos que se utilizan en la cirugía de catarata, el estudio ‘Catarata monitor’ con el fin de conocer qué tecnología utilizan los médicos antes, durante y después de la cirugía, qué tipo de implantes usan, en qué casos utilizan uno u otro o si disponen de las últimas técnicas de biometría. El objetivo es tener una fotografía del nivel de implantación de la tecnología oftalmológica en España, para compararnos con otros países de nuestro entorno, y analizar las posibles diferencias entre Comunidades Autónomas y entre el sector público y el privado.

Otro de los proyectos en el que estamos estudiando participar es el Plan de fractura de cadera que está diseñando la Fundación Tecnología y Salud junto con la SECOT, y en el que se aborda la prevención de las caídas como uno de los ámbitos a mejorar para reducir el número de fracturas, ya que muchas caídas se producen a consecuencia de una mala visión. Este proyecto en el que también están implicados otros sectores como el sector de Traumatología, el de Ortopedia, el de Tecnologías y Sistemas de Información Clínica, etc.., pretende trasladar a la Administración la necesidad de implantar un plan que reduzca el número de fracturas de cadera, cuyo impacto económico y social es muy elevado. En el ámbito oftalmológico es fundamental concienciar a la población sobre la necesidad de realizar revisiones oftalmológicas de manera periódica para corregir adecuadamente los defectos visuales y prevenir de este modo las caídas.

El comité asesor/sociedad-industria de oftalmología es un buen ejemplo de colaboración entre el ámbito empresarial y los profesionales sanitarios. En estos 10 años de recorrido, ¿cuál es el balance que hace del foro?

Creemos que este comité es muy importante, ya que reunió por primera vez a los representantes de las compañías y las sociedades científicas para hablar de los temas de interés del sector.
Se trata de reuniones ejecutivas muy trasversales y fructíferas que incluyen a miembros de las sociedades más importantes de oftalmología, incluyendo las autonómicas, y que nos permiten llevar a cabo proyectos comunes. Un ejemplo de ello, que supuso un hito logrado por Fenin, con el apoyo de las sociedades científicas, fue conseguir que el IVA aplicado a las lentes intraoculares fuera reducido al igual que en otros países europeos. También hemos colaborado junto con las sociedades en la actualización de la clasificación de la cartera de servicios del SNS, en concreto de los implantes oftalmológicos, como las lentes intraoculares, con el objetivo de que se incluyeran las lentes desarrolladas en los últimos años, más innovadoras y de mejor calidad y prestaciones que las recogidas antes de su actualización. Por tanto, valoramos muy positivamente la relación con las sociedades científicas, a quienes también transmitimos nuestras preocupaciones y asesoramos sobre nuevas normativas.

La oftalmología en España siempre ha tenido mucho prestigio internacional. ¿Cree que continúa siendo líder en cuanto a investigación e innovación tecnológica y el acceso de profesionales y pacientes a diagnósticos y terapias avanzadas?

Considero que sí. España siempre ha tenido oftalmólogos y centros de referencia a nivel mundial en cirugía refractiva, catarata, glaucoma y retina. Por otro lado, siempre hemos sido un país pionero en la adopción de tecnologías. Además de contar con grandes cirujanos, tenemos cada vez más centros de investigación, ya sean vinculados a la universidad, a la Administración o a instituciones privadas. Creo que somos un país de vanguardia en diagnóstico, cirugía, búsqueda de biomarcadores o aplicación de células madre en determinados tipos de tratamientos experimentales.

¿Cuáles son las principales innovaciones tecnológicas en el ámbito de la oftalmología y cómo se han implantado para mejorar la salud y vida de los pacientes?

Una de las innovaciones que considero que ha sido decisiva es la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), una tecnología que permite segmentar todas las capas de la retina como si fuera microscopia electrónica. Hace 10 años era una tecnología novedosa y extremadamente cara, mientras que en la actualidad se ha democratizado, con una incorporación de manera rutinaria a casi todos los hospitales de primer nivel, públicos y privados. Esto ha permitido que patologías como el glaucoma o enfermedades retinianas se puedan detectar en estadios mucho más precoces y tratar al paciente mucho antes. Por otro lado, y a consecuencia de un cambio cultural de la ciudadanía, en los últimos años se ha aumentado mucho el uso de lentes multifocales de distinto tipo, así como de cámara anterior, así como otros tipos de dispositivos. A nivel quirúrgico, se han introducido los láseres en intervención de cataratas, en un proceso mucho más simplificado, con resultados similares, más seguros y con menor índice de complicaciones.

“Valoramos muy positivamente la relación con las sociedades científicas, a quienes también transmitimos nuestras preocupaciones y asesoramos sobre nuevas normativas.”

El peso del ámbito privado es mayor que en otros sectores. ¿Cree que existe una coordinación y complementariedad adecuadas entre el sector público y privado para aprovechar sinergias y ampliar las opciones terapéuticas para los pacientes?

En este punto, hay mucho trabajo por hacer. El ámbito privado cumple unas expectativas de alta tecnología y retos más enfocados a solucionar la presbicia que en el sector Público. Que un paciente busque abandonar sus gafas y poder ver a cualquier distancia lleva implícitos unos costes mayores. En los centros públicos, la tecnología que sirve para tratar enfermedades graves se implanta con mayor rapidez; sin embargo, no es así en lo que respecta al producto corrector de exigencias visuales. Al margen de esto, es necesario que los hospitales públicos renueven su parque tecnológico, también en oftalmología, tal y como reveló el estudio sobre la obsolescencia de los equipos presentado por Fenin en 2018. Si la necesaria inversión para solucionar este problema es difícil de conseguir, habría que buscar sinergias y fórmulas de financiación de tecnología alternativas a la compra. Considero también que habría que apostar por un sistema de libre elección que fomentara que el paciente pueda decidir dónde resolver sus problemas visuales, si en la sanidad pública o la privada, lo que contribuiría a reducir las listas de espera y elevaría el porcentaje de satisfacción en lo que respecta a los procesos quirúrgicos.

¿Qué balance hace del Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología celebrado en Madrid?

Se trata de una cita científica de referencia y de máximo interés, en la que las empresas fabricantes y distribuidoras tenemos una presencia muy relevante y presentamos las novedades tecnológicas en oftalmología. La asistencia en esta edición ha sido mayor que en otras ediciones, de unos 2.200 profesionales, y con gran éxito y nivel científico. El Congreso supone un espacio único como punto de reunión entre la industria tecnológica y farmacéutica, distribuidores, médicos, residentes y profesores.

¿Cree que los ciudadanos están concienciados respecto al cuidado de su salud visual?

Hay que mejorar mucho en este sentido. En España la población se hace revisiones médicas pero con el oftalmólogo no están instauradas como algo habitual, a pesar de que son muy importantes, puesto que la tecnología ha avanzado mucho en los últimos 10 años. Actualmente mediante una visita relativamente corta pueden detectarse de manera muy eficiente patologías de la visión que si se tratan de forma precoz pueden estabilizarse mucho antes. Es fundamental que trabajemos todos los stakeholders de este mercado para concienciar a la sociedad de que es fundamental la realización de una revisión anual, especialmente a niños, aunque también a personas que aún no han manifestado problemas visuales. Serían necesarias campañas educativas para que la población se conciencie de ello, porque las consecuencias de no hacer estas revisiones pueden ser graves. Además, el envejecimiento de la población hace aumentar los factores de riesgo en la aparición de patologías degenerativas.

¿Cómo cree que se podría mejorar la sensibilización del cuidado de la salud visual entre la población desde las administraciones públicas?

Las Administraciones Públicas y la industria deberíamos hacer campañas conjuntas para concienciar sobre la necesidad e importancia de hacer revisiones y sobre los riesgos que tiene no hacerlo. Habría que actuar en los colegios y con las asociaciones de padres en este tipo de acciones de educación sanitaria. Toda la inversión que se realice en prevención se traducirá en un ahorro de costes y en la mejora de la salud visual y de la calidad de vida de los ciudadanos, como ya se ha demostrado en el plan de screening en diabéticos.

“Toda la inversión que se realice en prevención se traducirá en un ahorro de costes y en la mejora de la salud visual y de la calidad de vida de los ciudadanos”

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